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NutriciónEstas historias tratan de jóvenes con problemas de peso y sus emociones al respecto. Caso #1 Estoy gorda Claudia se siente gorda y fea. Cree que nunca va a conseguir un novio al que le guste viéndose de esa manera, especialmente si en su colegio casi todas las chicas son delgadas y lindas. Claudia piensa que para ser modelo o artista se tiene que ser alta, delgada y muy bonita, y aunque le han dicho que las fotos de las revistas casi siempre están retocadas, ella piensa que la mayoría lucen de esa manera en la realidad. Ella quisiera tener dinero para poder hacerse una cirugía o la liposucción, y así poder lucir como quiere. Lo único que puede hacer por ahora es controlar su peso, pues ella cree que tiene que perder como 20 libras para estar delgada, y aunque su mamá siempre le dice que está bien como está, afirma que eso es lo que las mamás siempre dicen a sus hijas. Por eso Claudia ha comenzado a comer menos para bajar de peso, pero le cuesta mucho hacerlo porque su mamá siempre vigila que coma bien y se enoja cuando come poco. Así que ha decidido hacer lo que su amiga Paola le dijo que le había funcionado, vomitar después de comer.
Caso #2 No tengo remedio Santiago tiene 14 años y pesa 250 libras. Él sabe que necesita perder peso, pero no sabe como hacerlo, pues le gusta mucho comer de todo, no le gusta hacer ejercicio, y no está dispuesto a dejar de comer. Nunca ha tenido una novia. Él detesta que las chicas siempre lo vean con cierto rechazo, pues sabe que es un buen muchacho y que sería un buen novio pero nadie le da la oportunidad de demostrarlo. La mamá de Santiago quiere llevarlo con un doctor para que le ayude a adelgazar, pero él siente que nada puede ayudarle a adelgazar, que así va a estar siempre y que lo único que necesita es encontrar a alguien que lo ame como es.
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