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Preguntas Frecuentes



La adolescencia es una etapa de muchos cambios en nuestra vida, en donde nos damos cuenta de que somos constructores de nuestro propio futuro y por eso nos genera curiosidad el saber cómo estamos haciendo las cosas en la actualidad y qué va a suceder más adelante.

Te invito a que te preguntes a ti mismo(a) (ya que solamente tú puedes responderte de forma sincera): ¿Qué es lo que deseo para mí? ¿Qué consecuencias positivas y negativas pueden traerme cada una de las decisiones que estoy tomando en mi vida? ¿Estoy protegiendo mi cuerpo y mi corazón con mis acciones? ¿Estoy lastimando a alguien con alguna de mis conductas? ¿Cómo puedo ayudar a las personas que me rodean? ¿Qué cosas que yo puedo hacer les harían sentir bien a mis seres queridos? ¿Estoy cumpliendo con mis responsabilidades como estudiante?

Tómate tu tiempo para que puedas tener las respuestas a todas estas preguntas, y una vez que las tengas, realiza un plan de acción para que puedas, poco a poco, ir modificando aquello que te diste cuenta que debe ser cambiado..
Para todas las personas es normal sentir inquietudes, dudas, miedos, alegrías, entre otras emociones.  Es por esto, que en esta etapa que estés viviendo resulta ideal que aprendas a conocerte, a aceptarte y que tomes conciencia de lo que deseas para ti, ya que solamente en tus manos está el tener un futuro lleno de satisfacción y de felicidad.

¡El poder está en ti!


Los confites o las golosinas contienen una gran cantidad de azúcar y de las llamadas “calorías vacías”, al igual que los siropes, las mieles y los refrescos gaseosos regulares.

Se les llama calorías vacías a las calorías provenientes de alimentos con muy poco aporte nutritivo (es decir, con pocas vitaminas y minerales), y que nada más brindan energía momentánea, por lo que no son necesarios en la dieta de las personas, ya que esa energía puede obtenerse de las frutas y los cereales (los cuales sí aportan importantes nutrientes a los seres humanos).

Es muy importante que sepas que en esta etapa de tu vida te encuentras en crecimiento, entonces tu cuerpo necesita de una alimentación sana, llena de nutrientes y vitaminas esenciales para que goces de mucho bienestar.

Trata de incluir en tu alimentación: verduras (por ejemplo: brócoli, zanahoria, chayote, ayote, berenjena), frutas (por ejemplo: manzanas, fresas, bananos, uvas), lácteos (leche, yogurt, queso), proteínas (carne de vaca, pollo, pescado, huevos, etc.), harinas (pan, tortillas, cereales, arroz, frijoles, etc.); así como preparaciones bajas en grasa, bajas en azúcar y en sal.  De esta manera podrás desarrollarte fuerte y sano(a).

Si decides consumir confites entonces procura hacerlo moderadamente, es decir, no muy frecuente y en pocas cantidades.



Es importante que sepas que el estrés es producto de cómo enfrentamos las distintas situaciones de nuestra vida cotidiana. 

Existen varias formas de controlar el estrés.  A continuación te voy a mencionar algunas de ellas:

  • Ejercicio físico.  Se ha comprobado que el ejercicio físico realizado de manera planificada, supervisada, controlada, dirigida, puede producir una disminución del estrés que la persona enfrenta, mejorando su bienestar general.

  • Dormir de 6 a 8 horas durante la noche.  El tener un patrón de sueño adecuado durante la noche permite “reparar” el cansancio que se produce durante las actividades del día.
  • Realizar actividades de ocio o de esparcimiento.  La realización de intereses personales (por ejemplo, pintar, escribir, tejer, tocar un instrumento musical, leer, cocinar, entre otros).

  • Hacer ejercicios de respiración.  Los ejercicios de respiración profunda (por ejemplo: tomar aire por la nariz, sostener ese aire unos 4 segundos y después botarlo por la boca) permiten oxigenar mejor el cuerpo y ayudan a relajarse.

Ojalá que decidas poner en práctica estas recomendaciones y logres disminuir tu estrés.
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Es probable que padezcas de una “intolerancia a la lactosa”, que es un problema que se da en el organismo de muchas personas debido a que tienen poca o ninguna cantidad de una enzima llamada lactasa que se encuentra en el intestino delgado y que tiene la función de metabolizar o descomponer la lactosa (azúcar de la leche) en el estómago para que pueda ser digerida adecuadamente.

De esta forma, se llegan a presentar en la persona una serie de síntomas que suelen aparecer tras la ingesta de productos lácteos (como leche, queso, yogurt, helados, etc.).  Dependiendo del nivel de deficiencia de esta enzima llamada lactasa y la cantidad de alimento que se consume, entonces la magnitud y número de síntomas pueden variar de una persona a otra.

Algunos de los síntomas que pueden presentarse son:

  • Cólicos abdominales
  • Distensión abdominal
  • Flatulencias (gases)
  • Pérdida de peso
  • Diarrea
  • Estreñimiento y defecación con ardor
  • Erupciones en la piel

Es importante que sepas que actualmente existen alimentos “deslactosados”, es decir, a los que se les elimina la lactosa, pero se les conservan todos los nutrientes y vitaminas propias de los lácteos; entonces puedes consumirlos sin problemas.  Pregunta por ellos en los supermercados.


 

 

 
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